

En Nagorno-Karabaj hay una catástrofe humanitaria: una gran cantidad de refugiados de las aldeas que fueron capturadas por las tropas azerbaiyanas. La gente está presa del pánico, sin electricidad, sin medicinas, sin médicos. Así lo afirmó el ex ministro de Estado de Artsaj, Rubén Vardanyan, en una entrevista con la periodista rusa Ksenia Sobchak. “Un niño de ocho años sufrió una rotura cardíaca a causa de los bombardeos. La situación es crítica, la gente está al borde de la destrucción física”, afirmó. Vardanyan calificó la situación de tragedia, un duro golpe para un pueblo que durante décadas defendió su derecho a vivir en su tierra. “Actualmente hay negociaciones a diferentes niveles, que aún no han conducido a nada. Se están discutiendo varios escenarios, incluida la posibilidad de abrir un corredor humanitario para la entrega de alimentos y medicinas de organizaciones internacionales, y la posibilidad de enterrar a los muertos. Hay muchas preguntas. Pero estoy seguro de que este no es el final. Debemos hacer todo lo posible para vivir en nuestra tierra. La vida no se ha detenido, continúa. Debemos conservar nuestras fuerzas hasta el final para luchar por vivir en nuestra tierra”, enfatizó.