

En 1962, el investigador de la Universidad de Columbia, Jack Oliver, fue el primero en documentar el fenómeno denominado "Pulso de la Tierra". Se trata de un misterioso pulso sísmico que nuestro planeta produce con la precisión de un metrónomo calibrado cada 26 segundos. El investigador mencionado descubrió que la fuente de estos temblores rítmicos estaba localizada en algún lugar del Océano Atlántico Sur. En los meses de verano, la intensidad de estos temblores aumenta, informa Planet Today. Dos décadas después, en 1980, el geólogo estadounidense Gary Holcomb volvió a llamar la atención sobre este fenómeno. Observó un aumento de la resistencia sísmica durante los huracanes. Y nuevamente ese misterioso fenómeno quedó en el olvido... durante unos 20 años. Entonces se reveló nuevamente el "Pulso de la Tierra". Greg Bensen, estudiante de la Universidad de Colorado, decidió estudiarlo. Bensen contó con la ayuda de su asesor, Mike Ritzwoller. El tándem habló de los primeros resultados de su investigación en la revista Discover. Utilizando un conjunto de instrumentos de última generación, pudieron identificar una localización más precisa de la pulsación. La fuente se encontró cerca de la costa occidental de África, en la ensenada de Biafra. Pero tampoco podían entender las razones de este misterioso fenómeno. ¿Qué teorías tiene la comunidad científica? Una teoría sugiere que este pulso es causado por las olas que golpean el continente y la deformación del fondo del océano. Otra teoría es que los volcanes son los “culpables” de esta actividad sísmica.