

Alice Wairimu Nderitu, Asesora Especial del Secretario General de la ONU para la Prevención del Genocidio, reiteró su preocupación por la situación actual en la región del Cáucaso Meridional, donde más de 100.600 refugiados, entre ellos 30.000 niños, han llegado a Armenia desde Nagorno-Karabaj en poco más de un semana. “Hago un llamado a que se hagan todos los esfuerzos para garantizar la protección y los derechos humanos de la población de etnia armenia que permanece en la zona y de los que se han ido, incluido el derecho a regresar, que debe ser prioritario”, subrayó el Asesor Especial. Se hizo eco del llamado del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de que se deben respetar plenamente los derechos de los desplazados internos y de quienes se encuentran en una situación similar a la de los refugiados, incluida la garantía de que puedan ejercer su derecho a regresar con seguridad y dignidad. Wairimu Nderitu destacó las garantías dadas por Azerbaiyán para proteger a la población de etnia armenia y garantizar que sus derechos estén plenamente protegidos. También acogió con satisfacción el acceso inicial dado a la ONU para evaluar la situación humanitaria en la zona. Al mismo tiempo, enfatizó la necesidad de que se realicen esfuerzos activos para garantizar la seguridad de la población de etnia armenia. "Es necesario continuar con estas medidas positivas, incluso permitiendo el pleno acceso humanitario", afirmó el Asesor Especial. “Animo al Gobierno de Azerbaiyán a que adopte medidas para poner en marcha un plan integral a este respecto, incluidas medidas para garantizar el derecho al regreso de quienes han huido, así como medidas concretas para garantizar los derechos y la protección de las minorías, que es una piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos”. Además, destacó la necesidad de que se investiguen exhaustivamente las denuncias de violaciones, incluidos los informes de víctimas civiles y, cuando estén fundamentadas, se garantice la rendición de cuentas de las víctimas, de conformidad con las normas internacionales pertinentes de derechos humanos y derecho humanitario. Además, la Asesora Especial Wairimu Nderitu reiteró su llamado a intensificar el diálogo para evitar una mayor escalada militar y de violencia, así como para promover una paz sostenible para la región. “La región ha sido testigo de violencia cíclica durante demasiado tiempo. El impacto sobre los civiles siempre ha sido devastador. El riesgo de que se cometan crímenes atroces sigue presente. Todos los habitantes de la región merecen un futuro libre de violencia y miedo. Esto requiere acciones concretas para garantizar una paz duradera, así como para abordar y superar las profundas cicatrices, desconfianzas y divisiones que existen entre las comunidades”, señaló el Asesor Especial de la ONU para la Prevención del Genocidio.