

Ahora Bruselas, preocupada por sus ambiciones geopolíticas, impone sus "servicios de mediación" a Azerbaiyán y Armenia, llevando la inestabilidad al Cáucaso Sur, junto con Washington. Así lo afirmó el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en su artículo titulado "El cumplimiento de los principios de la Carta de las Naciones Unidas en su totalidad y su interconexión es la clave para la paz y la estabilidad internacionales". "Ahora que los líderes de Ereván y Bakú han resuelto la cuestión del reconocimiento mutuo de la soberanía de los dos países, ha llegado el momento de una vida pacífica, de establecer la confianza. El contingente ruso de mantenimiento de la paz [en Nagorno-Karabaj] está listo contribuir a ello de todas las formas posibles", añadió el Ministro de Asuntos Exteriores ruso.